No importa cuál sea tu situación: si estás atascado en el mismo empleo desde hace años, o si te encuentras parado y te invaden las ganas de crecer y progresar profesionalmente, debes aprovechar esta oportunidad.

¿Hay alguien que no conozca Uber? Esta empresa dio sus primeros pasos después de lo que muchos hubieran llamado “fracasos empresariales”, aquellos que Travis Kalanick entendió como las puertas del éxito, y no se equivocaba.

Este visionario comenzaba su andadura con negocios de web p2p (peer to peer), portales que funcionan como red de unión entre diferentes usuarios, que actúan a su vez como servidores y clientes de sus propias descargas, y basadas principalmente en el intercambio de archivos. En primer lugar Scour, que fue presionada hasta su quiebra por los sistemas antipiratería. Pero Kalanick no se conformaba y creaba Red Smosh, con una estructura y objetivo parecidos a Scour y llegándose a vender finalmente por 17 millones de dólares.

Experto en su área, con todos estos conocimientos, tanto técnicos como empresariales, y, teniendo en cuenta la dureza de las acciones realizadas por las leyes antipiratería, nacía Uber, dando un giro más a la tuerca de los sistemas P2P: era una revolución. Kalanick se encargó de usar esta vez todo el conocimiento adquirido en redes de intercambio para algo inédito: el intercambio de transporte.

Su éxito tenía que ver no sólo con su potencial y cualificación, sino con la capacidad de transformación de conocimientos en un producto nuevo y exitoso.

 

Ahora es cuando te debes estar preguntando, ¿qué puedo hacer yo?

Bien, todos tenemos ciertas habilidades adquiridas y dirigidas a un fin, y otras, en cambio, aplicables a diferentes áreas, pero que probablemente no gozamos del tiempo necesario para cultivar. Vivimos enfrascados en el currículum tradicional, en un título y descripción de puestos de empleo fijos y estables, que planeábamos recién salidos de la escuela y con suerte hemos sido capaces de mantener hasta la jubilación.

Sin embargo, el contexto social y económico de hoy nos empuja a una realidad diferente, donde un técnico informático no sólo se plantea su vida arreglando aparatos en un taller, sino que multitud de ejemplos nos enseñan que se puede llegar a crear algo más orientando conocimientos, ¿no es así?

No se trata de tener multitud de habilidades visibles, más o menos productivas, sino de poder o saber transferirlas hacia diferentes entornos.

 

Prueba a plantearte:

PRIMER PASO:

Sal del sofá –de la rutina- para abrir la ventana y ver qué hay ahí fuera.

SEGUNDO PASO:

Necesitamos volver atrás y mirar fijamente en el espejo. ¿En qué somos buenos? ¿Qué significan nuestras habilidades?

PASO DECISIVO:

Con estos dos puntos de vista, planeemos la estrategia: ¿Cuáles de nuestras habilidades son importantes o imprescindibles, y hacia dónde queremos llevar nuestro presente? (es importante que no hablemos de futuro a largo plazo, a priori)

La intersección que hallaremos entre estas dos cuestiones será la clave: Has encontrado tus habilidades transferibles.

 

¿Con qué soñabas de niño? ¿Si no has llegado a cumplirlo, crees que con esta reflexión podrías hacerlo?